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miércoles, 27 diciembre 2017

Tomar café y dejarse sorprender por actuaciones en La infinito en Madrid

por Jano Remesal

Lo de tomar un café, un vino o una copa viendo una representación en directo es un planazo siempre. Si además es en un ambiente selecto y acogedor, más.

Entramos en un lugar ya bastante conocidillo por el hecho, cada vez más cool y más de moda, de mezclar libros y consumiciones. De esos sitios para ir a leer mientras te tomas algo, relajados y muy a la última siempre.

Pero lo menos conocido es la parte cultural en vivo de esta coqueta cafetería del centro. Cada pocos días hay una actuación en vivo, ya sea contadores de historias, poetas, libroforums... un poco de todo, y todo bueno.

Además, es un local con un extenstísimo horario que lo hace recomendable tanto para desayunar, como para tapear a media mañana, como para comer, merendar, cenar o incluso tomarse la primera. Uno de esos sitios que apuestan por tenerlos allí todo el día.

Especial mención para sus zumos caseros y sus cervezas artesanales. Dos de esas cosas que uno no encuentra en todos los sitios, cosas de esas que le dan un toque especial a un lugar. Como su decoración. Estilo afrancesado burgués, como muy de hipster.

Lo mejor es pasarse por su web y ver el calendario de actuaciones y actividades programadas, que son muchas, pero tampoco es mala idea simplemente dejarse llevar, acercarse por allí cualquier día y ver qué se cuece. Uno de esos sitios que dan pesonalidad a un barrio, que ofrecen una atmósfera propia que hace querer repetir.

En DolceCity Madrid: La infinito


viernes, 22 diciembre 2017

Comida japonesa con buena relación calidad-precio en Nigiri en Madrid

por Jano Remesal

La comida japonesa es tan rica como poco abundantes son los lugares donde comerla de calidad sin que nos llevemos un susto a la hora de pagar. Pero hay lugares así.

La comida japonesa está cada vez más asentada, cada vez se ve menos como una cocina exóticay que por lo tanto ha de cobrarse a precio de rareza. Eso permite que cadenas como Nigiri hayan extendido su negocio, para regocijo de aquellos a los que nos encanta este tipo de comida pero no queremos hacer un agujero a la economía.

Lo bueno de esta cadena en plena expansión es que ha ido refinando su oferta, cada vez que he ido he encontrado cosillas nuevas que la hacen cada vez más apetecible (que yo sepa, tienen al menos dos locales, en ambos la misma oferta).

Es una gran opción el comprar la comida semiterminada para llevártela a casa, ya sea para comer en frío simplemente sirviéndote de las salsas correspondientes o platos calientes que pones a punto en la cocina de tu casa.

Otra gran opción es comer rápido en sus mesas altas, en plan bar de toda la vida pero con estilo japonés. La cocina trabaja a toda velocidad, la cosa sale muy rápido y además ese tipo de comida da para un piscolabis rápido y a casa.

En todo caso la variedad es estupenda y la calidad sin ser top, es más que aceptable. Todo fresco, que es la clave de la cocina japonesa. Mucha rotación en el producto y trato a lo que te sirven en el plato más que aceptable, casi amoroso.

Sus bandejas de sushi se extienden por Madrid, y no solo merece la pena por sus nigiri, no perder de vista esta minicadena, porque no parece una franquicia. Gran noticia.

En DolceCity Madrid: Nigiri

lunes, 18 diciembre 2017

Comer bien en un tren con El vagón de Beni en Madrid

por Jano Remesal

La comida de los trenes suele ser de todo menos gourmet. Pero hay una excepción con truco: un restaurante en un antiguo tren que convierte la comida en una experiencia.

De acuerdo, esta propuesta está algo alejada geográficamente de lo que solemos proponer, pero es tan original, tan único en su especie, que merece ser visitado y contado en detalle para que adquiera la notoriedad que merece.

Según ellos mismos cuenta, estamos ante el sueño de un loco. Corría el año 1987 cuando Benito Celestino, propietario del restaurante, tuvo la idea de reformar un antiguo vagón de tren para rememorar los antiguos coches-restaurantes donde la comida, el placer de viajar y el lujo se mezclaban. Se unían sus dos grandes pasiones, la restauración y los vagones de tren.
 
El Vagón Grande es un vagón de madera de 1931 que compró en los desguaces de Renfe, lo restauró y lo convirtió en un restaurante.

Gustan de la cocina de siempre, pero cambian mucho la carta para ir mejorándola, por lo que si ya has estado, no estaría mal volver para probar qué hay de nuevo. Cambiamos la carta con frecuencia, respetando las temporadas y ofreciendo sugerencias según el mercado.

Hacen una cocina tradicional actualizada, ajustando las cocciones y cuidando al máximo la presentación. Carnes de la zona, pescados siempre frescos, la huerta cercana... todo entra por la vista, como la decoración de este auténtico vagón.

En DolceCity Madrid: El vagón de Beni

lunes, 4 diciembre 2017

Un trocito de Andalucía en Madrid con taberna La alpujarra

por Jano Remesal

Desde pescaito frito hasta gazpacho como aperitivo con la cerveza. El sur del sur se queda en el centro de Madrid con una taberna de las de toda la vida.

Si hay algún lugar donde quede claro eso de que comer es un placer, es Andalucía. No se lleva la fama que sí se llevan otras gastronomías patrias, pero su variedad y sabores lo merecen. Y para poder disfrutar de Andalucía es necesario hacerlo con las mejores materias primas. Sin descuidar nunca un ambiente que recuerde que estamos en el sur.

Apuestan por una carta donde encontrar referencias clásicas de la cocina andaluza, que se entremezclan con platos más de cualquier sitio, universales. Sin olvidar nunca referencias de la rica oferta gastronómica de la capital. En definitiva un poco de todo: guisos, arroces, pescados frescos, etc.

Y ojo con los caldos de su bodega, porque como dijo aquel la comida es la parte material de la alimentación, pero el vino es la parte espiritual de nuestro alimento. Y para que cada uno de nosotros cuide esa parte espiritual de la comida, a disposición del comensal aparece una muy cuidada carta de vinos. Se puede recorrer enológicamente una gran parte de España y algunas partes muy destacadas del extranjero en sus hojas.

Y además de la terraza, enorme y cubierta, y del comedor, grande pero no atiborrado, tienen un lugar más bullicioso e informal donde poder disfrutar del cañeo más clásico de Madrid, su barra, también ambientada como de si de un entorno andaluz se tratara. Un lugar donde poder disfrutar de vinos por copas, cerveza andaluza (cómo no) y ricas tapas y raciones made in Andalucía.

En DolceCity Madrid: La alpujarra

miércoles, 29 noviembre 2017

La Fragua es quizá el restaurante asturiano más contundente de Madrid

por Jano Remesal

Cachopo, fabes, picadillo, fabada, sidra bien escanciada... todo lo que huele a asturiano, huele a buena cocina. Pero hay tantos que mejor asegurarse antes de elegir.

La cocina tradicional es siempre una buena idea a la hora de mover el bigote. Lo malo es que no todo lo que nos pasan por tradicional, es tradicional.

En este caso entramos en una cervecería, más que un restaurante, lo que quiere decir que  mejor no poner las expectativas en cuanto a decoración y otras menudencias muy alto. Aquí se viene a comer mucho y bien, y se come mucho y bien. El local es normalito, de decoración austera y trato directo, sin más.

Lo mejor son los platos asturianos de toda la vida: hay cachopo XXL, por supuesto, y también fabada, fabes con almejas o sidra bien rica. Eso por descontado, y además otros productos menos conocidos de la cocina asturiana que  merece la pena descubrir.

Lo mejor es reservar porque las mesas no son muy grandes y si somos un grupo numeroso seguramente tendrán que reorganizar el salón para nosotros. Una vez sentados, contundencia en la carta y además a precios más que razonables. Por 20 euros se sale comido y bebido para un par de días como mínimo, cosa que no muchos restaurantes de cierta calidad pueden decir.

Otra opción es sentarse en su barra e ir pidiendo raciones o tapas para probar más cosas y que el servicio sea más rápido. Cualquier opción es buena si el producto es bueno, y en este caso no hay duda de que se cuida la despensa.

En DolceCity Madrid: La fragua

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