Lo de ir al bingo puede parecer un plan de abuelas, y para qué engañarnos, la media de edad en cualquiera de los múltiples bingos de Madrid no es como para tirar cohetes, pero es una experiencia divertida que todo el mundo debería probar.
En este caso además el bingo se acompaña de muchos otros alicientes. Para empezar más juegos que simplemente el típico de las bolitas con números y el cantar línea o bingo. Desde tragaperras hasta otros juegos siempre de azar para tentar a la suerte (pero con cabeza y responsabilidad, por favor).
También una buena cena completa el plan. De precio asequible y calidad y variedad de nivel, es la mejor opción para ir calentando motores. Y entre cartón y cartón, una copa de calidad. Primeras marcas y precios asequibles para animarse aunque no toquen los numeritos.
Y es que a veces el bingo es simplemente la excusa para una noche de fiesta, pues hay música, ambiente y cocteleras, en lo que a veces parece más una discoteca que una sala de juego. Eso sí, por mucho que intentemos, lo normal es que perdamos dinero, la banca siempre gana.
Es buena opción ir cuando menos gente hay, más probabilidades de ganar aunque lógicamente menos bote, y en todo caso una opción recomendable para cenar con amigos y pasar una noche diferente… y quién sabe, quizá la noche nos salga gratis con las ganancias de alguno de los amigos.
En DolceCity Madrid: Bingo Roma