Viernes, 24 Octubre 2008

El Col•leccionista, rincón para los amantes de las cosas bellas

por Verónica Rodríguez
Existen lugares en Barcelona donde se para el tiempo cuando entras, una especie de máquina del tiempo con la que sumergirte en el fascinante mundo del coleccionismo.
Paseando por el barrio de l’Eixample no es difícil encontrarse con antiguas tiendas de comestibles, conocidas como colmados, que hoy en día sobreviven como tiendas de delicatessen o bien transformados en locales varios como tiendas de ropa, bares, que, en su mayoría, tratan de preservar el espíritu de estos magníficos locales.


Estas antiguas tiendas de ultramarinos, en muchas ocasiones bacaladerías, me llevan a pensar en cuán popular era este alimento en salazón, cuyos resquicios podemos encontrar esparcidos por toda la ciudad y que le dan ese aroma tan particular a cualquier mercado.

En una de estas antiguas tiendas de ultramarinos, encontramos El Col•leccionista, una tienda que te invita a pasar y, una vez dentro, te sumergen en un submundo de cosas bellas y objetos con historia como carteles de publicidad, postales, cromos, juguetes, cajas de latón y objetos de regalos con más o menos antigüedad. 

En El Col•leccionista sabes cuándo entras pero nunca cuándo sales, porque puedes pasarte horas y horas rebuscando entre sus objetos fascinantes entre les cuales encuentras desde etiquetas antiguas, periódicos de otros tiempos, relojes y otras maravillas del pasado de dudosa utilidad.

En DolceCity Barcelona:
El Col·leccionista