Miércoles, 11 Julio 2007

WOODY ALLEN en Barcelona

por Ivana Muntán
Nadie es profeta en su tierra. Si no que se lo digan al cineasta neoyorquino Woody Allen, que rueda actualmente su nueva película en Barcelona. Allen es un éxito de taquilla asegurado en las salas europeas pero el público americano, perdido entre tanta superproducción, no parece tan receptivo últimamente.

El caso es que es un privilegio que el director haya escogido nuestra ciudad para el rodaje de una película que aún no tiene título, que ha definido como “Una carta de amor a Barcelona” y que será protagonizada por su nueva musa (radiante y espectacularmente guapa) Scarlett Johansson, Rebeca Hall, Penélope Cruz y Javier Bardem. También se unirán a ellos actores catalanes como Abel Folk, Mireia Ros, Lluís Homar o Lloll Bertran.

La tormenta de flashes ha empezado, la prensa española anda loca, los paparazzi exprimen sus cerebros para conseguir una foto de los exuberantes y publicitados labios de Scarlett (cosa que será francamente difícil si tenemos en cuenta que para recorrer una distancia de 30 metros, desde su caravana al set de rodaje, la actriz se mueve en un coche con los cristales tintados).

En las tertulias rosa, además de “criticar” a la Johansson por ser tan esquiva con la prensa, se comenta hasta la saciedad esa hipotética amistad rehecha (parece que hubo algunos problemas de distanciamiento) entre Penélope Cruz y Javier Bardem. Pero lo que de verdad nos interesa, es que la ciudad sea el telón de fondo de esta experiencia cinematográfica de un personaje afectado y neurótico como Woody Allen, a veces algo maniático, no siempre comprendido, pero un innegable genio de las pantallas.

El barrio de la Barceloneta ha sido el escenario de los primeros planos de la película con una Scarlett rubísima (¿efecto L’Oreal?) y un Allen siempre con su gorro marinero, dando instrucciones y controlando personalmente cada plano, acompañado por el premiado director de fotografía Javier Aguirresarobe.

Estaremos pendientes de las noticias y sobretodo de las imágenes, todos nos volvemos un poco cotillas ante un hecho de esta magnitud.