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viernes, 8 julio 2016

Si buscas material de papelería en Madrid lo encontrarás en Sancer

por Jano Remesal

Las papelerías técnicas son un negocio en peligro de extinción, o al menos amenazadas por la llegada de las nuevas tecnologías y la guerra al papel. Pero aún sobreviven joyas.

Una papelería técnica es uno de esos sitios a los que no das importancia hasta que te hacen falta. Y entonces te das cuenta que hacen cosas que nadie más puede hacer. Eso me pasó hace poco, cuando necesité una encuadernación de lujo (nada de gusanillo de ese barato que te puede poner cualquiera). Y ahí estaba Sancer para el rescate. Fui a la de Fernando el Católico, pero tienen varias por todo Madrid y doy por hecho que igual de recomendables.

Sancer lleva muchos años haciendo pocas cosas, y eso suele ser sinónimo de éxito y de trabajo bien hecho. Yo la recomiendo sobre todo para trabajos profesionales, cosas que necesiten un acabado de lujo o al menos digno. Eso sí, aconsejable ir con tiempo, pues las cosas personalizadas llevan días. Por ejemplo una encuadernación en tapa dura con acabado de terciopelo y escudos y nombre en oro, hojas de calidad y cierre de grapa de hilo. Suena muy técnico, pero lo hacen de maravilla y queda perfecto.

También tiene la parte de papelería de barrio, donde puedes comprar desde un boli Bic hasta una pluma Montblanc, cuadernos para el colegio de los niños o material de precisión para dibujantes profesionales.

Pero aparte de lo que compras, es cómo lo compras. En este tipo de tiendas es imprescindible que el dependiente sepa mucho, y además sepa transmitirlo bien, que te enteres de lo que tienes entre manos. Y aquí eso se cumple. Saben llevarte por el camino que necesitas para salir del establecimiento convencido de haber hecho la mejor compra. No en vano viven del boca a oreja.

En DolceCity Madrid: Sancer


lunes, 14 diciembre 2015

La sombrerería La Favorita lleva más de cien años en el centro de Madrid

por Jano Remesal

Más castizo no se puede ser. Más de un siglo vistiendo la cabeza de todos los que pasan por delante de sus escaparates en plena Plaza Mayor. Uno de esos sitios que no debería desaparecer nunca.

Hay tiendas que más allá de servir para ganar dinero, sirven para darle un toque personal a cada ciudad, que definen un barrio o incluso una forma de ser. Suelen ser establecimientos muy antiguos, de productos que ya casi no se venden, y familiares, muy familiares tanto en sus dependientes como en el trato al público. Todo eso es La Favorita.


Lo primero que gusta de La Favorita es su ubicación, en la Plaza Mayor de la capital, quizá la plaza más famosa y sin duda la más transitada de España y parte del extranjero. Ya sólo eso es una buena excusa para pasear por su vera y fijarse un rato en sus escaparates. Escaparates, que por cierto, guardan el aire vintage que debe tener un establecimiento del año nada menos que 1894. Esos rótulos sencillotes, con letras en una especie de blanco brillante sobre fondo negro, las típicas que vemos en las series de época. De hecho, visitar una sombrerería ya es como viajar a una serie de época, pues pocos nos ponemos ya sombrero.


Si eres de esos, estás en un paraíso, pues tanto para hombre como para mujer, tanto a medida como ya hechos, de ala ancha, corta, boinas, gorras, con orejeras, de todos los materiales y aspectos... Simplemente tienen de todo, seguro que encuentras lo que buscas. Y si no lo encuentras, es que no existe. Además, como suele ocurrir en tiendas tan especializadas, el trato humano es muy bueno y de gran importancia, pues no solemos ser expertos ni mucho menos en sombreros. Te aconsejan, te explican, y acabas siempre decidiéndote por la mejor opción.


La verdad, no es barato, es más bien un capricho, pero de una elegancia y una calidad que merece la pena tanto para uno mismo como para un regalito en cualquier época del año.

En DolceCity Madrid: La Favorita

lunes, 16 noviembre 2015

Compras muy ecológicas en Kiki Market en Madrid

por Jano Remesal

Los productos de kilómetro 0 son aquellos comprados directamente al productos, eliminando intermediarios que puedan afectar al producto y sobre todo al precio.

Siempre me ha mosqueado eso de que un agricultor se tire todo un año para conseguir nosequé fruta o verdura y luego otros mil y pico intermediarios (exagerando) se lo lleven crudo sólo por mover su producto de un sitio a otro. A nosotros nos cobran una pasta y el agricultor en origen ve dos duros. No y no.


Ese enfado también lo tienen los de este mercadillo vintage con aires de pueblo. La idea es básicamente comprarles ellos directamente el producto a todos los productores que puedan, desde frutas hasta panes pasando por conservas y demás, para poder ofrecerlo al cliente a un precio aceptable para la gran calidad que tiene el producto. Eso significa que no es barato, de hecho mucho más caro que en un supermercado cualquiera, porque la calidad del producto es grande y su producción pequeña, pero no son tan abusivos como pudiera parecer. En definitiva, son precios asumibles.


Se puede encontrar de todo mientras sea de temporada, eso quiere decir que siempre tienen pan rico y rústico, pero no siempre tienen todas las frutas y verduras, aquí no hay ni rastro de invernaderos raros y productos extraños para tener sandía en diciembre e higos todo el año. Otra buena noticia es que también tienen una sección de comida para llevar, por si no apetece cocinar, y también todo muy sano y del momento en este tema. Está todo un poco lleno, quizá demasiado, y los animales son bienvenidos (perros, al menos).


Mención aparte merece lo cuidado que está el entorno, como de granja de toda la vida, con mucha madera y objetos que parecen sacados del rastro. Se agradece que cuiden los detalles. Igual que cuidan los detalles con el cliente, puedes preguntarles lo que quieras, incluso cómo hacerte con ese tipo de productos sin tener que ir a este lugar, y ellos te asesorarán, tienen un punto de nutricionistas realmente.

En DolceCity Madrid: Kiki Market

viernes, 16 octubre 2015

Ese regalo que nunca podrías haber imaginado está en Karibú en Madrid

por Jano Remesal

Ya está bien de regalar corbatas, perfumes y demás tópicos manidos. Dale la importancia que se merece al que regalas con algo realmente original. O regálate a ti mismo, claro.

Desde hace tiempo pienso que hay que regalar bien, o no regalar. He hecho y me han hecho muchos regalos de esos que se nota que son para cubrir el expediente, que en realidad no les importas como para regalarte nada, pero que había que regalar algo, como obligado. Pues no. Dedícate un poco de tiempo al regalo, mira cosas diferentes y sobre todo sorprende, eso sí es un regalo. De eso va esta tienda de regalos.


Lo primero que se agradece es que sigan las tendencias. Hoy lo más de lo más parece ser regalos con mensajito, y si son en plan coach motivador mucho mejor. Pues en Karibú hay mil y un objetos con mensaje positivo para alegrar el día a quien regales, o para levantártelo a ti mismo incluso. Desde camisetas hasta objetos de decoración llenos de frases graciosas, emotivas, evocadoras o al menos diferente. Como todo lo que hay en esta tienda.


Hay que decir que de precio no está nada mal, algo de agradecer en un mundillo, el del diseño, que suele subirse por las ramas y cobrarte un ojo de la cara por cualquier cosa que hecha de serie hubiera costado tropecientas veces menos. No es el caso, aquí los precios son razonables. De hecho saben que muchas veces sólo queremos dar un detalle, tener un gesto con alguien, y también por poco dinero se puede tener ese gesto pero en plan original, divertido.


Mención aparte merece el apartado de utensilios del hogar,
sobre todo de cocina, que tienen. Desde máquinas para hacer palomitas hasta cosas que sinceramente aún no sé para qué valen, pero que las ves y piensas que molan sí o sí. Y también tienen muchos juegos de mesa, u objetos con los que jugar, así que se puede regalar entrando en Karibú a gente de todas las edades, no hay un público objetivo claro. Bueno sí, un público que sea original y quiera reírse un rato al quitar el papel de regalo.

En DolceCity Madrid: Karibú

martes, 21 abril 2015

Regresa el Mercado de Motores a Madrid

por Pilar Baena

¡Enhorabuena! El Mercado de Motores ha vuelto y yo me he enamorado de él. El mejor sitio para encontrar cosas de segunda mano, objetos con diseños exclusivos y pasar un fin de semana de relax.

Los madrileños de nacimiento y de acogida están de enhorabuena porque por fin tras muchas peticiones, el Mercado de Motores ha obtenido el visto bueno para su reapertura. Yo no había ido nunca y cuando me enteré de que existía ya lo estaban chapando así que la noticia de que por fin regresaba me encantó.


Este mercado de diseño y de productos de segunda mano se celebra todos los primeros fines de semana de cada mes. Está situado en el Museo de ferrocarril y es un sitio que enamora, entre viejos trenes y vías, se ponen muchos puestecillos de productos con diseños originales y de artículos de segunda mano como libros, ropa, juguetes...Yo hasta mantuve una charla muy animada con una niña mientras mirábamos muñecos de Heidi. Aunque yo sabía más de la serie que ella.

Lo malo es que a veces estos sitios no tienen para pagar con tarjeta por lo que ese día es imprescindible sacar dinero porque os aseguro que se os antoja algo. Yo me compré un cuaderno precioso con motivos del periódico The Times. Me da pena hasta escribir en él. Además también hay sitios en los que tomar algo, para pagar la comida te cambian el dinero por fichas y así pagas. Como en los parques de atracciones.


Pero además algunos de los puestos que acuden al mercado se especializan en productos gastronómicos artesanos. Probamos unos brownies, mostazar artesana y un poco de vermut que estaba buenísimo. Una lástima que no tuviese dinero en ese momento porque me quería llevar una botella para la casa.

A mí el sitio me ha enamorado y sin duda el mes que viene volveré, pero tendré que ahora para entonces porque seguro que me quiero llevar más d euna cosa.

En DolceCity Madrid: Museo del Ferrocarril
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