miércoles, 18 enero 2017

Tomar algo de tranqui en el Invernadero de Salvador Bachiller en Madrid

por Jano Remesal

Desde un brunch hasta las primeras copas del fin de semana. Todo en un ambiente relajado y que te transporta en mitad de la naturaleza sin salir de la ciudad.

Cada vez está más de moda que tiendas de productos de todo tipo se animen a dar algo más, a ofrecer una experiencia de ocio completo aprovechando el tirón de su marca. Es lo que llaman flahship store y consiste básicamente en dotar de un ambiente distinguido a productos de comida y bebida envolviéndolos en la imagen corporativa de la marca en cuestión.

Eso es lo que ha hecho en los últimos tiempos Salvador Bachiller con distintos espacios en la capital. Uno de ello, pero no el único, es el Invernadero de Salvador Bachiller, o Invernadero SB.

Es quizá el más completo de todos, pues viene a presentarse como un gastrobar. Es decir, que podemos beber pero también comer en sus instalaciones. Abre desde media mañana para dar brunchs a eso de las 11, hasta bien entrada la noche para poder tomarnos las primeras copas en su interior. Entre medias, comer, cenar o merendar, siempre a nuestra disposición.

El ambiente, como su propio nombre indica, imita a un invernadero lleno de plantas exuberantes y especies vegetales poco habituales. No es agobiante, pero sí es cierto que a veces puede abrumar un poco la cantidad de plantas a nuestro alrededor, además de que evidentemente algo de humedad siempre producen.

Zumos variados, batidos de moda, tapas de autor y copas de calidad llenan el día a día en un local diferente, original. La luz tenue hace que apetezca prolongar la estancia, es un lugar tranquilo pensado para una charla amigable o una reunión tranquila con amigos. Los precios son medios considerando la zona en la que está.

En DolceCity Madrid: Invernadero de Salvador Bachiller


lunes, 2 enero 2017

La vuelta al mundo en la cocina en Madrid con Pink Monkey

por Jano Remesal

Fusionar la cocina, o más bien preparar platos de casi cualquier tipo de cocina es el sello de identidad de lo más nuevo de Chamberí. Y todo apenas cocinado, auténtico.

Esto debe de ser a lo que llaman cocina global. Si metes en una coctelera ingredientes de aquí, forma de cocinar de allá, toques de más allá y maridaje del otro sitio, te sale un sitio único en su especie.

La idea es fusionar platos asiáticos con toques mediterráneos, peruanos, sabores africanos y algún que otro toque tradicional, de cocina de la abuela. Y aunque parezca mentira, todo funciona, es sabroso y muy sorprendente tanto en la presentación (a veces no sabrías decir qué es eso que hay en el plato) como en el paladar.

Un toque también muy asiático es la forma de cocinar, pues es a la vista. Como ocurre en otros asiáticos de Madrid (por ejemplo Yakitoro del mítico Chicote) la cocina está junto al salón, apenas separada de los comensales, por lo que se cocina en directo, sin trampa ni cartón. Así te aseguras de que todo está hecho al instante, recién emplatado y terminado.

Chipotle se mezcla con gambas o curry se mezcla con ali oli, y además en un gran ambiente. Sobre todo ambiente las noches (no todas) que hay dj en directo, tan en directo como la cocina de al lado de los platos, los platos de dj quiero decir.

El precio es medio-alto, medio solo si consideramos la zona, y la propuesta grastronómica entra desde ya entre las más originales de uno de los barrios más originales de todo Madrid a la hora de sentarse a la mesa.

En DolceCity Madrid: Pink Monkey

lunes, 26 diciembre 2016

La última moda es la comida cruda del raw bar Cannibal en Madrid

por Jano Remesal

Comida como Dios la trajo al mundo. Carne de animal apenas tratado, verduras y pescados tal cual… prueba la cocina que presenta el verdadero sabor de los alimentos.

Lo primero que sorprende al entrar en este nuevo referente gastronómico de la capital es que respetan un poco el ambiente del Oliver, mítico restaurante que antes ocupaba este local. Pero ahí se acaban las coincidencias ojo, porque Cannibal es un raw bar, y eso se puede comparar con pocas cosas.

El concepto raw bar está extendiéndose como la pólvora y consiste en comer sin elaboración. No son super puristas, pues sí hay platos que tienen cierta cocción o que sí  han visto el fuego de cerca, pero la idea es comer producto natural con sabor a producto natural.

Los tatakis, los carpaccios y los ceviches con las estrellas de una carta con más pescado que carne, y con productos también de la huerta acompañando. Este restaurante en concreto viene importado desde A Coruña, y prometen que es de allí de donde viene gran parte del producto, así que el frescor es el máximo posible. Está pensado para paladares exigentes, y a los que no les eche para atrás probar sabores fuertes, muy potentes. Lo de poco hecho o al punto aquí no tiene cabida…

En el trato se nota que son un equipo joven y con ganas, todo es muy dinámico y se busca que el cliente pruebe y aprenda, siempre dispuestos a responder a todas las dudas sobre un tipo de cocina poco conocido aún como concepto pero muy presente en toda nuestra gastronomía (embutidos y mojamas son crudos) y sobre todo en la cocina internacional (ceviches latinos o sushi japonés como ejemplos cotidianos).

Quizá hay ocasiones en las que el local resulta algo oscuro, pero es una percepción personal que tampoco empaña para nada la experiencia culinaria.

En DolceCity Madrid: Cannibal

viernes, 23 diciembre 2016

Cocina de museo en Madrid con NuBel

por Jano Remesal

El arte llevado a la cocina donde mejor se puede apreciar es en un museo. Por eso el Reina Sofía amplía su oferta culinaria con una propuesta de comida rápida pero de autor.

Lo de comer en sitios que no son sólo restaurantes, o que directamente ni son restaurantes, está cada vez más de moda. Ya te encuentras al menos una cantina en cualquier sitio, y el museo Reina Sofía es un pionero en este tipo de maridajes artísticos desde hace mucho tiempo. Desde hace poco ofrece una novedad a la hora de la comida: NuBel.

Es un restaurante de autor, hecho a la medida de su chef Javier Muñoz-Calero, lo que ya nos asegura que va a ser diferente a cualquier otra cosa que hayamos probado hasta ahora. Propone más que comidas pantagruélicas, picoteo o bocadillos de todo tipo. Hamburguesas, pancakes salados o dulces, huevos hechos de diferentes y sorprendentes formas…

Y además cuenta en su equipo con Joel Jamal, dicen que uno de los barman y cocteleros de mayor nivel de toda España. De hecho todo el mundo recomienda el cóctel Nubel 5 estrellas como uno de los mejores del país. Habrá que probarlo.

Además no sólo se come por la boca en Nubel, sino que planifican sesiones de música (tranquila, nada de estridencias, soul, funk, esas cosas) que acompañan a la comida o cena en un ambiente relajado que invita a alargar la sobremesa.

De precio, barato no es, pero hay en Madrid sitios en los que se come mucho peor por más dinero. Lo importante es que es diferente, desenfadado y con la calidad asegurada. Y además antes o después podemos ver una de las mejores colecciones de arte del país sin salir del edificio.

En DolceCity Madrid: NuBel

miércoles, 21 diciembre 2016

Cocina de Cádiz en Madrid con Zahara de Osborne

por Jano Remesal

No es tan conocida como la cocina gallega, asturiana o mediterránea, pero las recetas y productos de la comida gaditana son top a nivel España. Y a nivel mundial incluso.

¿A quién no le gusta el buen jamón, o una buena tortillita de camarones, o mojama? Son algunas delicias típicas de una taberna gaditana cualquiera, pero quizá no se han publicitado como deberían.

Este bastante nuevo local viene a llenar ese hueco de publicidad en pleno centro de Madrid. En la plaza Santa Ana, uno de los lugares más concurridos y con mayor y mejor oferta gastronómica de la capital, se abre hueco una oferta original pero sabrosa como pocos.

La idea es ir de picoteo, una cena o comida rápida, o picar entre horas, y seguir la tarde o noche de turisteo, paseo o lo que surja. Pero también se puede reservar mesa. Todo en un ambiente de tasca, con mucha madera y decoración entre tradicional y campestre, pero nuevo. Nada de cutres muebles antiguos a medio restaurar. Imita, pero no es de antaño.

La cuenta no es barata, teniendo en cuenta que más que a comer platos enteros se viene de tapeo, pero la zona en sí es cara y el ambiente, producto y trato lo merecen. Además de embutidos (te cortan el jamón delante de tus narices, a cuchillo y con esmero), fritos típicos del sur y otras raciones de toda la vida (croquetas, patatas, empanadillas…) te ofrecen un toque diferente, una maridaje especial o un elemento inesperado. Como ejemplo, la presa ibérica te la ponen seca, en manteca y con chutney de frutos secos. Casi nada.

En definitiva, un buen sitio para descubrir un tipo de cocina no tan conocido como otros, y a la vez muy español, muy de toda la vida. Local agradable aunque siempre concurrido por la zona en la que está, y bastante rapidez entre plato y plato. Mejor compartir.

En DolceCity Madrid: Zahara de Osborne

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