ACANTILADO ROJO, de John Woo
por Álvaro PedrazTeníamos curiosidad por ver cómo era la película más taquillera en la historia de China, por encima de todos los taquillazos mundiales. La cosa resultó más o menos lo que nos esperábamos…
-‘No quiero una película de pensar’- ‘Quiero ir al cine y distraerme, que para dramas ya tengo mi vida’-‘Voy sólo a entretenerme’-… Estas son algunas de las típicas excusas que pone el ciudadano de a pie para tragarse cualquier tipo de bodrio comercial. Y los cines se llenan para ver ‘2012’ o ‘Alien vs. Predator 2’ y lógicamente salen con un cabreo importante. La clave está en el concepto de ‘entretenimiento’. Lo lógico es que algo resulte entretenido cuando te cuenta algo, transmite algo, cuando tiene algún mensaje que ofrecerte y no distraerte con efectitos inverosímiles. Pero si seguimos muy empeñados en reducir el cine a una sucesión de diapositivas de explosiones y tollinas, tenemos dos opciones: la opción norteamericana que, por el mismo lamentable precio pretende moralizarnos y la opción asiática que pese a un argumento incongruente o hueco posee una belleza visual cuidada hasta el detalle.
A esta segunda opción pertenece la última propuesta del director chino que en USA perpetró cosas como ‘Cara a cara’ o ‘Misión imposible II’ y que para esta ocasión ha contado con innumerables extras al estilo de las superproducciones clásicas y que ya ha obtenido el registro de película más taquillera del gigante asiático por encima de ‘Titanic’ (vaya tela).
El argumento realmente se explica todo en los cinco minutos iniciales, con una catarata de nombres: el emperador, el primer ministro Cao Cao, los generales Zhou Yu, Sun Quan, Liu Bei... Y tras el consiguiente derrame cerebral, el juego para el espectador consiste en adivinar cuál era uno y cuál otro y si el ejército bueno iba de negro o de rojo, que no siempre está muy claro. Y así va pasando una sucesión de imágenes preciosistas; una puesta en escena tan exquisita y organizada como en ellos es habitual y una acción mucho menos fantástica que aquel ‘Tigre y Dragón’ que abriera el género al comercio mundial. Pero más que acción de artes marciales viene a ser un compendio de estrategias militares que, eso si, incluyen una batalla, a base de movimientos de ejércitos, impagable como a mitad de la proyección.
Por lo demás, nada. Es y se hace extremadamente larga, que viene a ser la consecuencia de cuando no se tiene mucho que contar. Aunque, claro está, que entre ver las diapositivas orientales llenas de color y naturaleza y ver la chatarra de ‘Transformers 2’, es decir, entre una hamburguesa refrita y unos tallarines, pues allá cada uno con su colesterol…
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*Nos llega otra más del género, esta vez acción oriental preciosista, con la china ACANTILADO ROJO. Lo habitual es que el argumento sea una pantomima y los mamporros engalanados sea el entretenimiento visual digno que todo el mundo busca, sin mayores derroteros. Si es lo que buscamos, distracción de imagen trabajada, sin duda es el PRIORI a opción más recomendable de la semana.
*El tema USAdo sigue a lo suyo, esta vez con otro remake, el basado en la homónima propuesta de la directora danesa del movimiento Dogma, Susanne Bier, que tanto nos defraudara con su lacrimógena venta a los yanquis en la prototípica ‘













La idealización de la figura del cómico y artista de vodevil es una cosa que ha quedado desfasada. En estos tiempos, un cómico es un orador que recita monólogos ingeniosos. El mitificar a las figuras del antiguo circo y demás personajes a medio camino entre la miseria melancólica y la carcajada histérica, es algo ya caduco y que en este país ha venido desempeñándose casi en monopolio por la dinastía Aragón. Esa adoración por y para público, ese nerviosismo desvivido en un humor ansioso por el eterno aplauso y la bendita labor de ‘arrancar la sonrisa de un niño’, es algo que suena bastante desfasado, pese a que asistimos a la mejor recuperación posible en la primera película del polifacético Emilio Aragón, en un eficaz intento por no perder el testigo que recogió de sus ancestros.










Hay cierto miedo con la coproducción europea EL CONCIERTO. Por un lado resulta una típica comedia dramática de emoción fácil tipo ‘Los chicos del coro’, destinada a los corazones blanditos, tan propensos a infartos de miocardio; pero, por otro lado, no deja de ser una propuesta humanista y capaz de empatía, suficiente esta semana para llevarse nuestro PRIORI a la opción más apetecible de la cartelera, eso si las lágrimas nos dejan ver la pantalla, claro está.
Y de una flor en el desierto candidata a nuestra opción preferida, a un cardo en el asfalto y ganadora sin discusión de nuestro NIENBROMI a la opción más deplorable de la cartelera para MEDIDAS EXTRAORDINARIAS. Dramón de sobremesa televisiva típica yanqui con enfermedades terminales, un padre que lucha por sus hijos, un científico duro pero con corazoncito, abracitos, hospitales y encefalogramas planos… para el sufrido espectador sobre todo. Incurable.








