lunes, 20 febrero 2017

Los mejores bocatas calidad-precio para llevar en Madrid se sirven en Aliño

por Jano Remesal

Uno de esos lugares sencillos, tan bien situados que pasas por delante casi sin querer, y que por poco dinero te soluciona una comida, una merienda o lo que toque.

Desde fuera sorprende por lo pequeño que es. Y por dentro también , un poco, la verdad. Es un local minúsculo con pocas sillas pero bien aprovechadas, lo que hace que quizá la mejor opción sea pedir para llevar.

Y pedir para llevar los bocatas, un valor seguro. Primero porque tienen precio de bocata de verdad, nada de esas hamburgueserías modernas que te ponen un sandwich de pavo por 10 euros, 15 si llevan cuatro patatas al lado. Aquí por menos de 5 euros tienen bocadillos casi de lo que quieras, y siempre fresco el producto garantizado por la gran rotación que tienen en el género.

Si prefieres, no obstante, quedarte a quedar en el local, lo mejor es optar por su menú del día. Por aproximadamente lo que en otros restaurantes normalitos te vale un medio menú, aquí tiene el menú del día commpleto. La verdad, no encontrarás ninguna maravilla en la carta, pero tampoco nada que te haga pensar que mejor no haber venido. Todo está rico, sin más.

Otra buena opción es una buena opción para vegetarianos, pues buena parte de su carta es apta para ellos. Los hojaldres salados, por ejemplo, lo que muchos llaman simplemente saladitos, te sacian suficientemente y tampoco tienen precios por encima de lo que te dan.

El trato es simple, pues es un lugar más take away o de comida rápida que un restaurante al uso, y la zona en la que se sitúa puede hacer que te plantees este lugar como la mejor opción para empezar una noche de copas con los amigos.

En DolceCity Madrid: Aliño


viernes, 17 febrero 2017

Tapas originales en Taberna del chato en Madrid

por Jano Remesal

Cuando uno pensaba que ya lo había probado todo en cuestión de picoteos y pinchos varios, va un bar de la capital y te mete las tapas en vasos de chato de vino.

Lo primero dejar claro que hablamos de una minifranquicia, con hasta tres locales diferentes por Madrid, y en los que al parecer se sirve lo mismo, al mismo precio y con el mismo trato al cliente (en la medida de lo posible).

Entrando en materia, lo mejor de este lugar es que es original en su presentación. Aquí se viene a tapear, a tomarse 3 o 4 tapitas y salir cenado con un par de consumiciones. Hasta ahí nada que lo diferencia de otros tropecientos locales de Madrid, pero es que aquí las tapas llegan... en vasos de zurito, de esos bajos, de vino.

La carta es bastante extensa para ser una taberna, no tanto un restaurante: pollo al curry, patatas bravas, croquetas, salmorejo, salpicón... sí, todo en vaso y bien lleno el vaso. La idea es original pero además redonda en cuanto a sabor y comodidad a la hora de comerlo. No por estar en un vaso se come peor, incluso para algunos platos es más cómodo porque permite meter más cantidad de la salsa o del complemento que pueda llevar.

También es destacable el precio, pues aunque tenga esa originalidad no te lo cobran como si fuera alta cocina, sino a precio de tapa de toda la vida. Desde 2 y hasta 5 euros más o menos por pieza hacen que puedas probar todo lo que quieras sin necesidad de mirar el bolsillo. Y eso incluso un trato cercano y rápido, que es lo que uno espera cuando viene a una taberna a cenar, que sean rápidos y a otra cosa.

Por supuesto no todo son los zuritos de vino con tapa dentro, también hay montaditos y pequeños platos variados en plan ración, pero ya que venimos, toca probar lo diferente, ¿no?

En DolceCity Madrid: Taberna del chato

miércoles, 15 febrero 2017

Cocido madrileño completo y productop de temporada en Ribera Navarra en Madrid

por Jano Remesal

Un restaurante de esos que no hacen ruido pero siempre dan bien de comer. Con trato cercano y carta pequeña, pero mucho sabor y productos de primera calidad.

Yo descubrí este restaurante gracias a la VII Ruta del Cocido Madrileño, una muy recomendable cita que permite probar los mejores cocidos de la capital, lo cual es igual que decir los mejores cocidos del mundo. Uno de ellos lo hacen en este pequeño restaurante de corte familiar en pleno barrio de Chamberí.

El cocido viene con todo lo que tiene que venir, lo sirven en 3 vuelcos (aunque puedes pedirlo en dos, o solo en uno): sopa de fideos, garbanzos con patata y berza y por último toda la carne imprescindible, desde morcilla hasta ave. Y además lo sirven todo muy limpio, nada grasiento. Es un cocido que llama la atención por lo fácil que se come, nada indigesto.

Además del cocido, presume de tener una gran variedad en lo que se refiere a productos de temporada, tanto de huerta (alcachofas cuando tocan, por ejemplo) como del mar (tiene una variedad de pescados no enorme, pero sí muy acertada). Y también claro está un buen número de guisos de carne y postres caseros. Los postres más apetecibles a mi modo de ver son el tiramisú navarro (¿?) y la tarta de queso (queso tipo Philadelphia).

Además el local está muy bien situado y, aunque es tan pequeño que en ocasiones puede agobiar si te dan una de las mesas que están en el pasillo de entrada, no hay mucho ruido y estás separado lo suficiente de los de al lado.

Por último, el trato al cliente es exquisito, muy cercano y atento. Otra de las cosas que no abundan últimamente a la hora de ir a comer fuera.

En DolceCity Madrid: Ribera Navarra

lunes, 13 febrero 2017

Auténtica cocina madrileña de toda la vida en Malacatín en Madrid

por Jano Remesal

Un sitio que lleva décadas abierto, siempre lleno y siempre dando lo mismo de comer y de beber, es que tiene la fórmula del éxito. Uno de esos valores seguros.

Tan castizo, tan castizo, que esté junto a la estatua de Cascorro, mítico monumento a los pies de Rastro. Lleva aquí toda la vida, y nunca ha variado ni un ápice su fórmula del éxito: cocina tradicional hecha con mimo, raciones contundentes y ninguna sorpresa a la hora de pinchar con el tenedor.

A finales del siglo XIX este local abrió como el típico local de venta de vinos a granel, pero poco a poco se fue llenando de parroquianos que pasaban cada vez más tiempo en la barra y finalmente la cosa se convirtió en un restaurante. Hoy sigue siendo lo que fue en sus inicios, un restaurante con todo el sabor de la zona.

Lo más conocido sin duda es su cocido. Tiene absolutamente de todo. Cuesta bastante caro, pero la cantidad y la calidad de los alimentos lo merece. En un momento aparecen en la mesa del orden de 10 platos diferentes que forman un verdadero cocido. Muy apropiado para los fríos del invierno.

Fuera de su plato estrella, otras delicias de la zona también tienen hueco en la carta, tanto caza como carnes o pescados todos pasados por recetas tradicionales, de las de sabor intenso y nada light. Se puede reservar para una comida pantagruélica, pero también es buena idea tomar algo rápido en su barra, donde las tapas aparecen al momento, y luego comparar con otros locales de la zona.

Los domingos, por el Rastro, es un sinvivir de gente, pero entresemana es muy agradable, y suele haber más lugareños que turistas, lo cual suele ser buena señal.

En DolceCity Madrid: Malacatín

viernes, 10 febrero 2017

Taberna centenaria y trato familiar en Casa Ciriaco en Madrid

por Jano Remesal

Hay locales que no deberían desaparecer nunca. Cronista de la villa de Madrid desde hace más de un siglo, Casa Ciriaco es sin duda uno de esos sitios.

La decoración sobria, la ausencia de grandes alharacas en cuanto a carta, mobiliario, luces o novedades y la cocina de toda la vida son necesariamente las señas de identidad de un lugar que es seña de identidad de la ciudad de Madrid.

En este edificio el rey Alfonso XIII sufrió un atentado, era el lugar de inspiración de Julio Camba, cenó por última vez Ignacio Zuloaga... solo por recordar tanta historia ya debería ser un sitio de obligado paso para el madrileño de toda la vida igual que para el turista.

Porque, no nos engañemos, turistas hay siempre, y ello repercute en los precios. No es un sitio barato para ir a tomar unas tapas y unas cañas, pero merece la pena al menos una vez. Su carta es una oda al a cocina tradicional española de toda la vida, y en especial a la cocina madrileña: cocido, callos, caza en escabeche, judiones de La Granja... todo lo mejor de los alrededores de la gran ciudad concentrado en este pequeño espacio.

Además la ubicación, a un paso de la Plaza Mayor, permite que sea un lugar solo de paso, tomando algo rápido y yéndose luego a algún otro bar cercano a seguir con la ruta de la tapa. Las cañas están bien tiradas, y tienen vinos de la casa que no son Vega Sicilia pero se dejan beber.

El trato es todo lo amable que puede ser en un local que es tan turítico como tradicional, y el nivel de ruido suele denotar el éxito que sigue teniendo esta tasca de toda la vida más de un siglo después de subir la persiana por primera vez.

En DolceCity Madrid: Casa Ciriaco

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