BASTAIX: Vinos y platillos en el Born en un espacio con D.O.
por Ariadna AlcañizHace poco que he descubierto Bastaix, un recomendable espacio donde degustar vinos seleccionados acompañados de apetecibles platillos que van más allá de simples quesos. Además, és de la terra.
En el barrio del Born abundan los locales dirigidos a turistas, donde mandan la pose y el falso diseño desatendiendo la calidad del producto y, especialmente, del servicio al cliente. Hay que reconocer, sin embargo, que esta zona alberga interesantes excepciones que merecen por sí solas la visita como la clásica coctelería Gimlet o el local que nos ocupa hoy, el Bastaix, que se define como un “espai de vins”. El nombre ya es toda una declaración de intenciones pues bastaix es una palabra catalana que sirve para denominar aquellos que contribuyeron a la construcción de la imponente iglesia de Santa Maria del Mar, transportando sobre sus cuerpos las rocas macizas traídas desde la cantera de Montjuïc.

Ubicado en una priveligiada posición frente al Fossar de les Moreres, el Bastaix ocupa un local de dos plantas en el que la piedra vista y la madera del mobiliario se combina con tonos claros en pequeños detalles que le dan un aire más contemporáneo a lo que podría considerarse una bodega de toda la vida. Fui el pasado domingo y me senté en el primer piso, un espacio de reducidas dimensiones donde sendas botas de vino sirven de mesas altas para el visitante sediento. Me sorprendió lo agradable y cálido que resulta el conjunto y lo tranquilo que estaba, nada que ver con el fin de semana, cuando el Bastaix está lleno hasta la bandera.

Su fórmula no destaca por original pero sí por el mimo con el que está elaborada. Tienes la posibilidad de degustar unos diez vinos por copas, mayoritariamente de D.O. españolas. La carta de vinos por botella incluye unas pocas referencias más, en general, siempre por encima de los 20 €/la botella. En cuanto a la oferta gastronómica tienen platillos elaborados, como el sorprendente foie de bacalao, y otros más clásicos como algunas de sus ensaladas o las patatas bravas, cocidas al punto. Destaca su amplia selección de quesos, con una buena muestra del producto catalán y su delicioso pan con tomate, crujiente y calentito. Su propuesta culinaria también incluye postres caseros, pero éstos me los reservé para mi siguiente visita. Y es que, seguro, que repetiré.
En DolceCity Barcelona: Bastaix

Dados los tiempos, los hoteles no sólo miran hacia su clientela potencial, aquellos que pasan la noche en ellos, sino que quieren dirigirse hacia públicos más amplios ofreciendo servicios también para los locales. Todo empezó potenciando los restaurantes de la mano de reputados chefs. Siguió con la apertura de spas y otros centros de belleza y bienestar abiertos a todos los públicos y, ahora, gracias al prestigioso grupo Majestic, incluso, nos proponen empezar el día con un suculento desayuno sin necesidad de pernoctar.









Desde que la crepêrie Suzette, del Raval, cerró sus puertas, hace ya mucho tiempo, me había quedado huérfana de crêpes en Barcelona. Lo sé, hay muchos sitios que preparan este plato típico francés, pero yo soy un poco especial y no me conformo con cualquier cosa. Para mí es mucho más que una simple base de harina con un relleno de queso y jamón; deben estar bien elaboradas –léase no ser una masa blanda e insustancial- y mejor si los ingredientes son variados, con combinaciones sutiles y sorprendentes al paladar. Además, por supuesto, el espacio debe acompañar y no ser el resultado de una cadena o producto hecho en serie escaso de personalidad. Por todo ello cuando una amiga me habló de Krampus tenía mis dudas, pero tras una cena allí la semana pasada me he convertido en fan. Os cuento el porqué.
La carta incluye también ensaladas, pero destacan mucho más los postres también en base a la crêpe. Si queréis culminar el ágape con algo ligero os recomiendo la de azúcar y limón, deliciosa. En cambio, si os queréis dar un buen festín encontraréis muchas opciones, como el Banana Split o la de Frutos Rojos. Todo ello en un espacio acogedor que se divide en dos zonas diferenciadas: la sala y el jardín –acristalado-, ideal para una cena a dos. Además, abre cada día de la semana y al mediodía ofrece un menú a precio competitivo que te puede salvar si estás por la zona y no sabes dónde ir. Aunque, eso sí, se llena rápido, así que mejor reservar la misma tarde de cuando tengas pensado ir y así te evitas disgustos innecesarios.






